En la actualidad, el sector papelero se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su historia: descarbonizar su producción manteniendo la competitividad. Se trata de una industria altamente intensiva en el consumo de energía térmica y eléctrica, con una fuerte dependencia del gas natural para la generación de vapor y de la electricidad para el funcionamiento de maquinaria pesada.

Sin embargo, cada desafío encierra una oportunidad. Y en este caso, esa oportunidad tiene nombre: Certificados de Ahorro Energético (CAE).

¿Qué son los CAE?

Los CAE forman parte del Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética (SNOEE). Este sistema, regulado en España, permite que las empresas que logren ahorrar energía mediante mejoras de eficiencia puedan certificar esos ahorros y comercializarlos.

En términos prácticos: si una empresa implementa una actuación que reduce su consumo energético –por ejemplo, mejorando el sistema de secado de una máquina de papel o instalando variadores de velocidad en los compresores–, puede ceder ese ahorro energético a una empresa acreditada (sujeto delegado u obligado) a cambio de una contraprestación económica. De esta manera, la empresa puede monetizar un ahorro energético que será posteriormente transformado en CAE para que las empresas obligadas –comercializadoras de energía– cumplan con sus obligaciones anuales de eficiencia energética.

¿Por qué es especialmente útil para la industria papelera?

El sector papelero tiene un perfil energético que encaja perfectamente con el funcionamiento del sistema CAE:

  • Alto consumo de gas natural y electricidad en procesos críticos como el secado o la operación de maquinaria.
  • Procesos técnicos con margen de mejora, donde pequeñas optimizaciones pueden generar grandes volúmenes de ahorro.
  • Sistemas de monitorización de consumos tanto de vapor o gas natural como de electricidad.

No es casualidad que la industria del papel haya sido una de las más activas desde el lanzamiento del sistema, tanto en volumen de expedientes como en número de proyectos certificados.

Casos reales que ya están generando ingresos

Algunos ejemplos representativos de actuaciones en plantas papeleras que han resultado en generación de CAEs incluyen:

  • Sustitución del sistema de aire y campanas de secado: mejora directa en la eficiencia térmica del proceso, reduciendo la demanda de vapor y generando ahorros anuales cercanos a los 8 GWh.
  • Reducción de temperatura del agua de proceso: gracias a adaptaciones físicas del sistema, se disminuye el vapor necesario para el calentamiento, alcanzando ahorros superiores a 40 GWh anuales.

Muchas de estas medidas, al estar adaptadas al proceso productivo de cada planta, no cuentan con una ficha en el catálogo de actuaciones estandarizadas del Sistema CAE y, por tanto, se deben de tramitar como actuaciones singulares, que generalmente suponen un mayor ahorro energético. A esto se suma la equivalencia financiera, lo que convierte estos ahorros en ingresos potenciales muy relevantes.

¿Cómo se monetiza el ahorro energético?

En el marco del Sistema CAE, existen dos mercados diferenciados:

  • En el mercado primario, donde los sujetos delegados u obligados compran ahorro energético a las empresas que han acometido una actuación de eficiencia energética. La commodity es el ahorro energético.
  • En el mercado secundario, donde los agentes acreditados (sujetos delegados y obligados) compran y venden los CAE ya generados. La commodity es el CAE.

¿Qué necesita una planta para participar?

Para que una actuación sea certificable como CAE, deben cumplirse ciertos requisitos técnicos y administrativos:

  • Haber ejecutado (o estar por ejecutar) una mejora energética con impacto medible.
  • Contar con datos históricos de consumo energético y producción si se trata de una actuación singular, o datos de las fichas técnicas si es una actuación estandarizada.
  • Documentar y verificar ese ahorro conforme a los protocolos establecidos por las autoridades competentes.

Aunque el proceso puede parecer complejo, existen actores especializados acreditados como Sujetos Delegados, que pueden asumir la gestión técnica, legal y comercial del proceso, incluyendo la relación con verificadores y administraciones públicas.

Una oportunidad estratégica para la eficiencia

Invertir en eficiencia energética ya no es solo una cuestión ambiental o de reducción de costes: es una estrategia empresarial que genera ingresos. Y en un contexto donde las exigencias regulatorias y de mercado aumentan, anticiparse es clave.

Si operas en el sector papelero, este puede ser el momento ideal para explorar las oportunidades que ofrecen los CAEs.

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